
Pero no algo brusco de golpe, como esas interrupciones que casi te hacen saltar de la cama y te ponen el corazón a mil por horas, en una milésima de segundo, no.
Esta vez era una interrupción muy dulce, cautelosa y suave. Tan suave que apenas se podía percibir...
Entonces de una vez por todas, noté como ese sueño se marchaba y yo quedaba sola ante esa interrupción, sin saber que pasará seguidamente.
Me concentré, pero solo un poco, no deseaba desvelarme del todo por si acaso...
Entonces noté como mi largo pelo se inclinaba hacia otro lado dejando mi cuello desnudo.
Un pequeño susurro que no logré entender lo invadió acompañado de un cálido y suave aliento.
A lo que mi piel respondió, poniendo todo esos pelillos de punta. Me acurruqué y sentí como una suave mano empezaba a recorrer las líneas de mi cuerpo.

Empezando por mis muslos, pasando por mis caderas donde noté un suave apretón, siguiendo sin detenerse por las curvas de mi cintura pero sin prisa, muy, muy despacio sin dejarse ni un solo rincón desapercibido.
Sentí como esa mano siguió su trayecto por mi espalda, despacio, suave y cautelosa acompañada de esa cálida respiración en la parte trasera de mi cuello, donde logró llegar su mano, encaminándose hacia mis pechos, donde sus dedos parecían tener una buena relación con mi pezones.


Empiezo a notar como esa cálida respiración que ahora se encontraba a mi lado derecho del cuello empezaba a agravar-se un poco mas mientras sus manos se paseaban despacio por mi ombligo y bajando un poco mas.
Cojo aire, me mojo los labios, y vuelvo a escuchar ese susurro suave y atractivo que ahora si lograba entender.
-Tengo ganas de ti...
Seguido de esos pequeños besos en el cuello que tanto me encantan...


La que ahora se encontraba en otro lugar dejandome sin aliento y haciendo que mis manos estrujasen a mi pobre almohada.
Sintiendo a la vez como esos pequeños besos se entretenían con mis pezones como antes lo habían hecho también sus delicados dedos...
Un apasionado y largo beso interrumpió mis pequeños gemidos.
- Mirame por favor! Escuché.
Accedí a su petición y allí me encontré con sus brillantes ojos claros y sus labios carnosos humedecidos.
Cogió aire.
- Te Amo Cariño! Me dijo, mientras me miraba fijamente a los ojos.
- Te Amo mi amor! Respondí.
Sentí una leve sonrisa en su rostro y sonreí yo también.
Cogió aire una vez mas.
- Ven aquí pequeña.
Escuché sintiendo como se ponía encima de mí, me agarraba del pelo con una leve tensión y nos dejábamos llevar por nuestros sentimientos, bajo la luz de la luna, que entraba por la ventana de nuestra habitación.