Un día aparece sin más. No lo esperabas, y puede llegar a ti de múltiples formas. Sabes que no durará mucho, pero por un pequeño lapso de tiempo le permites entrar en ese hueco para que lo llene, y así vuelves a sentir lo que es "sentir" algo.
Aunque no quieres, dejas que acaricie tu corazón mientras te besa en el cuello, permites que toque algunos pedazos de esos que no logras pegar ,mientras roza tu pelo... Todo está confuso pero te permites vivir por un instante, que tu corazón lata de nuevo, que tus músculos se contraigan... -No te dejaré entrar y, mucho menos, quedarte.
-Eres fría y distante... si no quieres que me quede ¿por qué me dejas estar aquí? Me desconciertas, te acercas y te alejas.
-No te puedo dar nada, lo siento.
-Y entonces, ¿qué quieres de mí? No das, no quieres, te vas...
-Sólo que estés aquí un rato.
El justo para que esto no llegue a nada y así nadie salga herido.
-No te entiendo. No sé si podré hacerlo.
-Simplemente prométeme que no sentirás nada por mí y así no podrás hacerme daño...